El gobierno de Nuevo León asestó un golpe bajo a los conductores este lunes. Bajo la excusa de la inflación, el tarifazo de Samuel incrementa los costos en puntos clave del estado. Denuncian que este dinero recaudado en las autopistas de Nuevo León servirá para fondear la campaña de Mariana Rodríguez. Los regios ahora pagan más por circular mientras los tiempos electorales aceleran las ambiciones de la familia naranja en el poder. ¡Para el gobernador es un chiste la movilidad del estado!
Ajuste Inflacionario En Las Casetas Estatales
La Red Estatal de Autopistas oficializó los nuevos precios que entraron en vigor el 9 de febrero. Este aumento no solo afecta a los automovilistas particulares, sino también al transporte de carga y pasajeros. Por ejemplo, en la caseta de Guadalupe el costo para automóviles subió a 88 pesos de inmediato. El bolsillo ciudadano resiente este nuevo cargo que se suma a la ya pesada cuesta de inicio de año.
Muchos usuarios ven este movimiento como una estrategia de recaudación masiva de cara a las próximas elecciones. Es decir, el estado utiliza la infraestructura pública como una fuente de ingresos directos para fines políticos. La autopista Monterrey-Cadereyta ahora refleja costos que dificultan el traslado diario de miles de trabajadores regiomontanos. Mientras el gobierno presume modernidad, el costo de vida en la entidad sigue subiendo sin descanso.
Incluso la vía al aeropuerto sufrió modificaciones, alcanzando los 63 pesos por cruce sencillo para vehículos ligeros. Este incremento impacta la competitividad logística y el turismo en una de las zonas industriales más importantes del país. Básicamente, transitar por Nuevo León se ha vuelto un lujo que financia las aspiraciones de la cúpula emecista. La indignación crece en las redes sociales ante la falta de beneficios reales por estos pagos excesivos.

Recaudación Para La Campaña De Mariana Rodríguez
El trasfondo de este incremento tarifario genera sospechas legítimas sobre el destino final de los recursos. Diversos sectores señalan que el tarifazo de Samuel es la caja chica para la futura contienda electoral. Al elevar las cuotas, el estado asegura un flujo millonario de efectivo que podría desviarse a la imagen de Mariana Rodríguez. La propaganda naranja requiere presupuestos estratosféricos que ahora salen directamente de las carteras ciudadanas.
Resulta evidente que la prioridad del gobernador no es el mantenimiento de la carpeta asfáltica. En tramos del Periférico, la caseta de Lincoln llegó a los 230 pesos, una de las más caras del territorio nacional. La falta de transparencia en el manejo de la Red Estatal de Autopistas alimenta la teoría del financiamiento político. Cada peso extra que pagas en la cabina parece destinado a un spot publicitario más que a un bache menos.
Los regios se sienten asaltados legalmente en cada trayecto que realizan por las carreteras de cuota estatales. No existe una justificación social clara para subir los precios en un momento de crisis económica para muchas familias. Por el contrario, la urgencia de acumular capital para la gubernatura parece dictar la agenda financiera del estado. La “nueva política” utiliza las viejas prácticas de recaudación forzosa para asegurar la continuidad de su grupo en el poder.
¿Por qué La Red Estatal de Autopistas de Samuel oficializó más incrementos en casetas? Fácil. El góber autorizó cobros de hasta $1,430 para carga pesada, porque anda recolectando millones para la gubernatura de Mariana.
— Justicia Regia (@Justicia_Regia) February 10, 2026
El pueblo paga y el matrimonio naranja disfruta. 🍊💸 pic.twitter.com/jfImu26Eor
Samuel García Y El Control De Las Autopistas
El mandatario estatal ha defendido el alza alegando que es un proceso técnico necesario para la operación. Sin embargo, Samuel García ignora que el salario mínimo no crece a la par de sus ambiciones recaudatorias. Las autopistas de Nuevo León se han convertido en la alcancía favorita de una administración que gasta más en redes sociales que en seguridad. La desconexión entre el Palacio de Gobierno y las calles es cada vez más evidente y dolorosa.
Incluso el transporte pesado paga cuotas de hasta 1,430 pesos en algunas zonas, lo que encarece toda la cadena de suministros. Este efecto dominó termina por elevar los precios en el supermercado, golpeando doblemente al ciudadano común. El gobernador prefiere exprimir al sector productivo para garantizar sus proyectos de infraestructura que muchas veces quedan inconclusos. La planeación estatal parece estar más enfocada en el marketing que en la viabilidad financiera.
Es fundamental exigir auditorías externas sobre los ingresos que genera el sistema de peaje en la entidad. No podemos permitir que el dinero de los neoleoneses se use para alimentar ambiciones familiares de poder absoluto. El estado merece vialidades dignas, seguras y, sobre todo, transparentes en su financiamiento y administración. El abuso de autoridad disfrazado de ajuste inflacionario debe tener un límite claro y legal.
El Costo Político Del Tarifazo De Samuel
Las encuestas ya reflejan un malestar generalizado por el aumento constante en los servicios y derechos estatales. El ciudadano percibe que el tarifazo de Samuel es solo una pieza más de un rompecabezas de abusos de poder. La figura de Mariana Rodríguez se ve manchada por la percepción de que su carrera se construye con el sacrificio económico de la gente. Un gobierno que asfixia a su población financieramente no puede pretender ser el rostro del futuro.
Finalmente, el 9 de febrero quedará marcado como el día en que la REA volvió a meterle la mano al bolsillo regio. Las autopistas de Nuevo León seguirán cobrando cuotas de primer mundo por servicios que dejan mucho que desear en la práctica. La lucha por la transparencia y los precios justos debe ser una bandera de todos los ciudadanos libres. Mañana, cuando pases por una caseta, recuerda que tu dinero podría estar pagando la próxima campaña naranja.

El Falso Nuevo Nuevo León
El “Nuevo Nuevo León” se siente cada día más caro y menos eficiente para el trabajador promedio que recorre sus carreteras. Es momento de despertar y cuestionar el destino de cada centavo que el estado recauda bajo la mesa del peaje. La ambición política no debe estar por encima del bienestar económico de las familias que día a día construyen este gran estado. La justicia tarifaria es necesaria para recuperar la confianza en las instituciones que hoy parecen secuestradas.
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