Samuel García Sepúlveda enfrenta nuevos cuestionamientos ante el aumento de la violencia en Nuevo León, ahora evidenciado por el crecimiento de esquemas de extorsión digital en el estado y por la persistente falta de estrategia en seguridad pública estatal. Mientras los grupos delictivos perfeccionan sus métodos, la administración estatal no logra presentar una política integral que contenga el avance del crimen.
El fiscal antisecuestros, Juan Antulio Botello Cantú, informó que las bandas han diversificado sus mecanismos de engaño. Las cifras muestran que el fenómeno no es menor. En lo que va de 2026 se investigan 52 casos de extorsión indirecta, y cerca del 60 por ciento se relaciona con nuevas variantes operativas.
Empleadas Domésticas Como Blanco De Extorsionadores
Uno de los esquemas detectados consiste en contactar a trabajadoras del hogar haciéndose pasar por los dueños de la vivienda. Bajo presión, los delincuentes solicitan información sobre cajas fuertes o bienes de valor.
Este mecanismo combina suplantación de identidad con intimidación psicológica. Las víctimas actúan bajo miedo o confusión. El resultado suele traducirse en pérdidas económicas importantes.
La sofisticación del método confirma que la extorsión digital en el estado no depende únicamente de tecnología avanzada. También explota dinámicas de confianza cotidiana.

Aplicaciones De Citas Y Amenazas De Exposición
Otra modalidad creciente utiliza plataformas de citas. Tras generar una relación virtual, los delincuentes exigen dinero para no difundir conversaciones privadas o material íntimo.
Este tipo de práctica refleja el impacto del aumento de la violencia en Nuevo León en el entorno digital. La intimidación ya no ocurre solo en el espacio físico. Ahora se traslada a dispositivos móviles y redes sociales.
El daño no es únicamente económico. Las víctimas enfrentan presión emocional, afectaciones reputacionales y miedo constante.
A pesar de la gravedad del problema, la respuesta estatal sigue centrada en advertencias generales. No se observa una política robusta de prevención digital ni una estrategia clara de inteligencia tecnológica.
Correos Fraudulentos Y Suplantación Institucional
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros alertó sobre correos electrónicos que utilizan su nombre y logotipos para simular procesos legales inexistentes.
Estos mensajes buscan obtener datos confidenciales o financieros mediante enlaces externos. También pueden instalar archivos maliciosos en los dispositivos.
La recomendación es clara: no abrir enlaces sospechosos ni proporcionar información sensible. Sin embargo, la prevención individual tiene límites cuando la estructura institucional no acompaña con una estrategia coordinada.
La falta de estrategia en seguridad pública estatal se refleja en la ausencia de campañas masivas de educación digital y en la limitada coordinación entre dependencias.
Seguridad Estatal Sin Resultados Contundentes
El crecimiento de la extorsión digital en el estado ocurre en paralelo con indicadores que mantienen alta la percepción de inseguridad. Comerciantes, trabajadores y familias viven bajo una presión constante.
Aunque el Ejecutivo estatal insiste en operativos y anuncios periódicos, la realidad muestra que las bandas se adaptan con rapidez. La tecnología evoluciona. Los métodos se diversifican. La respuesta oficial, en contraste, parece fragmentada.
El aumento de la violencia en Nuevo León no solo se mide en delitos de alto impacto. También se manifiesta en la expansión de esquemas de intimidación económica que afectan la vida cotidiana.
Una estrategia integral debería incluir inteligencia financiera, ciberpatrullaje, capacitación especializada y campañas permanentes de información. Sin estos elementos, la política de seguridad luce incompleta.
Prevención Ciudadana Ante Un Entorno Inseguro
Las autoridades recomiendan verificar cualquier notificación directamente en canales oficiales. También sugieren no compartir información bancaria por teléfono o correo electrónico.
Denunciar los intentos de extorsión es fundamental para fortalecer las investigaciones. No obstante, la responsabilidad principal recae en el Estado.
El desafío es evidente. Mientras los delincuentes innovan, la política pública debe actualizarse al mismo ritmo. De lo contrario, la brecha entre la realidad delictiva y la narrativa oficial seguirá ampliándose.
La ciudadanía demanda resultados medibles, no solo comunicados. La seguridad requiere estrategia, coordinación y ejecución efectiva. Sin ello, los delitos continuarán transformándose en un entorno donde la reacción llega tarde.
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