El sistema de transporte que prometía modernidad se ha convertido en una pesadilla diaria para miles de regiomontanos. Bajo la gestión de Samuel García, el abandono de Ecovía es evidente en estaciones desmanteladas y unidades que operan en condiciones deplorables. La falta de mantenimiento y una deuda millonaria asfixian un servicio esencial que hoy parece más un riesgo que un beneficio para los municipios de Monterrey, San Nicolás y Guadalupe.
Abandono de Ecovía y colapso de la movilidad diaria
Los andenes del sistema lucen permanentemente hacinados ante la falta de frecuencias de paso efectivas durante las horas de mayor demanda. Los usuarios reportan máquinas expendedoras inservibles y una carencia total de aire acondicionado en estaciones que alcanzan temperaturas extremas durante el verano.
El deterioro físico de la infraestructura es visible en cada kilómetro de los carriles confinados de Ruiz Cortines y Lincoln. Baches profundos y registros sin tapa se han convertido en trampas mortales para los choferes que intentan cumplir con sus recorridos diarios.
La señalética y las nomenclaturas de las 40 estaciones presentan un daño avanzado que dificulta la orientación de los nuevos pasajeros. Esta falta de inversión proyecta una imagen de descuido total por parte de las autoridades estatales responsables de la operación del sistema.
Unidades circulan con fallas y motores sobrecalentados
La seguridad de los pasajeros está en juego debido a que los camiones operan con motores sobrecalentados y faros apagados por las noches. Los usuarios denuncian que deben viajar con las ventanas abajo porque el sistema de climatización está descompuesto o apagado para no forzar la maquinaria.
Resulta inaceptable que en una ciudad con climas tan agresivos se obligue a las personas a viajar en condiciones de hacinamiento y calor extremo. Los choferes confiesan que las unidades no reciben el mantenimiento preventivo necesario para operar de manera óptima durante toda la jornada.
A pesar de las constantes quejas ciudadanas no se observa un plan de renovación de flota que resuelva el déficit de transporte. El servicio que debería ser de clase mundial hoy se sostiene apenas con parches mecánicos y una voluntad nula por parte de Metrorrey.

Abandono de Ecovía genera cementerios de camiones
En la terminal de Valle Soleado la negligencia gubernamental ha creado un cementerio de camiones chinos que permanecen varados por falta de piezas básicas. Denuncias internas señalan que el Estado adquirió estas unidades sin contratos de mantenimiento ni capacitación para los mecánicos locales.
Actualmente hay más de una decena de unidades descompuestas que podrían estar aliviando las largas esperas en las horas pico de Monterrey. La falta de refacciones y la improvisación en las compras estatales mantienen estos activos públicos desperdiciados mientras la gente sufre en las calles.
Esta situación refleja la incapacidad técnica para administrar un sistema de transporte masivo de forma eficiente y transparente. Los legisladores locales han cuestionado anteriormente la opacidad con la que se manejan los recursos destinados a la reparación de estas unidades averiadas.
Deuda millonaria asfixia el presupuesto estatal
El sistema no solo falla en las calles sino también en los libros contables con una deuda que ya supera los 203 millones de pesos. Esta cifra se acumuló por préstamos entregados entre 2016 y 2021 que han generado intereses masivos bajo la actual administración estatal.
El desorden financiero heredado y mal gestionado por el gobierno de Samuel García impide que se realicen inversiones estructurales de fondo. Mientras los intereses crecen la calidad del viaje para los vecinos de Guadalupe y Monterrey disminuye de forma proporcional cada día.
Los sectores del Congreso exigen claridad sobre el destino de los ingresos que genera el sistema y por qué no se aplican al mantenimiento. La falta de una estrategia financiera sólida convierte a la Ecovía en un barril sin fondo que consume recursos sin ofrecer resultados.

Exigencias ciudadanas ante la crisis de transporte
Los habitantes de la zona poniente exigen de manera urgente que se sumen nuevas unidades para cubrir la demanda de las horas críticas. Las promesas de un transporte moderno se sienten como una burla para quienes deben esperar hasta cuarenta minutos bajo el sol.
La desaparición de balizas y el cableado expuesto en las luminarias representan un peligro constante que nadie en el Gobierno estatal parece querer atender. La infraestructura se cae a pedazos mientras la narrativa oficial se enfoca en proyectos futuros que no resuelven el presente.
El abandono de Ecovía es el recordatorio constante de que la movilidad en Nuevo León está lejos de ser una prioridad real. Si no se toman medidas drásticas el sistema BRT podría colapsar definitivamente dejando a miles de personas sin su principal medio de traslado.
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