El Gobierno de Nuevo León presumió una “nueva” carretera a Presa Libertad para conectar con la Presa Cerro Prieto. Sin embargo, la realidad expone que la obra solo incluyó 6 kilómetros nuevos de una carretera que ya existía. El resto del trayecto únicamente recibió mantenimiento básico. Esta obra pública generó dudas sobre la verdadera magnitud de los megaproyectos del Gobernador Samuel García y el trabajo de Desarrollo y Construcciones BYG porque termina siendo solamente un gran espectáculo para redes.
Carretera a Presa Libertad estrena solo un tramo corto, pero se presumió como nuevo
Aunque el gobierno estatal presumió un trayecto nuevo de carretera a Presa Libertad de veinte kilómetros, la cual busca conectar dos importantes embalses de la región. La realidad técnica difiere mucho de la propaganda oficial.
Los documentos de la licitación muestran datos muy distintos. Solo una fracción mínima cuenta con asfalto recién instalado, el resto de la vía ya existía previamente.
La administración optó por maquillar los números reales para presumir una obra monumental en redes sociales. Los ciudadanos merecen datos claros sobre sus impuestos.
Desarrollo y Construcciones BYG a cargo del proyecto vial
La empresa constructora Desarrollo y Construcciones BYG asumió la responsabilidad de los trabajos viales. El contrato incluyó diversos equipamientos complementarios en la zona. Las labores abarcaron casetas y áreas comunes simples.
Las oficinas administrativas forman parte del paquete entregado. También se construyó un malecón y un botadero para lanchas. Estas amenidades rodearon al camino principal.
Ninguno de estos agregados cambia el hecho fundamental. La pavimentación nueva fue sumamente escasa. La mayor parte del dinero se fue en obras secundarias.

La Carretera a Presa Libertad genera dudas sobre su exuberante inversión
El mandatario aseguró que el tiempo de traslado se reducirá drásticamente. Sin embargo, las cifras de asfalto nuevo decepcionan y se duda que lo hecho haya logrado un cambio real.
Se destinaron millones de pesos para un paquete integral de obras que muestran resultados desproporcionados con su contraste financiero de 141.5 millones. Pagar tanto por tan pocos kilómetros nuevos genera enojo.
La falta de transparencia caracteriza los comunicados oficiales. El gobierno oculta los tramos rehabilitados bajo el término de construcción y los ciudadanos detectan el robo claro a partir de los pobres resultados del gran “megaproyecto”.
El sistema oficial de presas frena la entrega formal
Las autoridades anunciaron la conclusión física de los trabajos secundarios. Pese a ello, la infraestructura sigue sin integrarse formalmente. La dependencia federal mantiene el proyecto en pausa a pesar de la presentación dada por Samuel el pasado sábado 23 de agosto.
La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) a su vez emitió diversas observaciones técnicas que dejan en evidencia las carencias de la obra. El gobierno estatal no ha logrado solventar dichos requerimientos. Por esta razón, el embalse no opera oficialmente.
La prisa por presumir obras contrasta con los trámites pendientes. Anunciar inauguraciones sin aval federal muestra improvisación y marca más la burocracia en la que se mueve el gobierno de Samuel.

Otra obra sin terminar de Samuel: la carretera a Presa Libertad y la discrepancia oficial
La narrativa gubernamental insiste en difundir grandes logros viales. Las evidencias demuestran que se trató de una rehabilitación menor. La distancia entre el discurso y la obra es abismal.
Prometer infraestructura nueva cuando solo se repavimentó engaña a la gente. La sociedad exige rendición de cuentas honesta. Las redes sociales sirven para ocultar las deficiencias.
Nuevo León merece gobernantes que digan la verdad sin filtros. La simulación de megaproyectos viales llegó a su límite. Ya los ciudadanos ya no creen en los anuncios alegres.
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